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El estrés térmico porcino es uno de los mayores enemigos silenciosos de una explotación de cerdos. Llega con el calor del verano, se instala en la nave y, antes de que te des cuenta, ha reducido la productividad de tus animales, disparado las bajas y puesto en riesgo la rentabilidad de toda la campaña. Si tienes una granja porcina en España, este artículo te interesa.

¿Qué es el estrés térmico en porcino?

El estrés térmico porcino se produce cuando la temperatura ambiental supera la capacidad del cerdo para regular su temperatura corporal. A diferencia de otros animales, el cerdo tiene muy pocas glándulas sudoríparas, lo que le impide eliminar el calor de forma eficiente. Su principal mecanismo de disipación térmica es el jadeo, que resulta insuficiente cuando las temperaturas son altas y la humedad también lo es.

El desequilibrio entre el calor que el animal produce y el que puede eliminar provoca un aumento de la temperatura corporal central. Si esa situación se mantiene en el tiempo, el cerdo entra en estrés térmico.

La zona de temperatura ideal para el cerdo se sitúa entre los 18 y los 20 °C. Por encima de esos valores, el animal empieza a sufrir. Y en muchas regiones españolas, las temperaturas estivales superan ampliamente ese umbral durante semanas.

¿Por qué el cerdo es tan vulnerable al calor?

Una piel relativamente gruesa y una capa de grasa bajo la dermis aíslan bien al animal en entornos fríos, pero dificultan la disipación del calor cuando las temperaturas son elevadas. Además, los cerdos son especialmente sensibles al estrés térmico en ambientes húmedos, ya que la humedad reduce su ya limitada capacidad para eliminar calor por vía respiratoria.

Los cerdos tienen una zona termoneutral estrecha, lo que significa que cualquier desviación del rango óptimo de temperatura puede afectar a su rendimiento. Y eso, en una explotación intensiva donde cada kilo de ganancia importa, tiene un coste directo muy concreto.

Síntomas del estrés térmico en cerdos

Reconocer a tiempo los signos de estrés térmico puede marcar la diferencia. Los más habituales son:

  • Jadeo intenso y respiración rápida
  • Disminución del apetito y del consumo de pienso
  • Letargo y reducción de la actividad
  • Enrojecimiento de la piel
  • Cambios en el comportamiento (agrupamientos en zonas frescas, rozamiento con el suelo)
  • En casos graves: descoordinación, colapso o muerte por golpe de calor

En situaciones extremas, el estrés térmico puede provocar la muerte por golpe de calor. Entre los factores a controlar se encuentran la temperatura, la capacidad de ventilación, la refrigeración y la velocidad del aire.

Consecuencias del estrés térmico porcino en la explotación

El impacto del calor no se limita al bienestar del animal. Las consecuencias llegan a todos los rincones de la granja:

Pérdidas productivas

Los cerdos en fase de engorde reducen su consumo voluntario de pienso cuando las temperaturas superan su rango ideal, lo que se traduce en menor ganancia diaria de peso. En la etapa de terminación, las repercusiones son especialmente importantes al ser los animales que menos toleran el calor.

Problemas reproductivos

Las cerdas expuestas a altas temperaturas durante los primeros 15 días tras el servicio tienden a presentar tasas de concepción más bajas, menos embriones viables y menor supervivencia embrionaria. En el postdestete aumenta el intervalo destete-cubrición fértil y se observan más celos silenciosos.

Impacto económico

Las pérdidas económicas en explotaciones no preparadas pueden alcanzar hasta el 20 % de la rentabilidad anual. Un dato que, en el contexto de los márgenes ajustados del sector porcino, ningún ganadero puede ignorar.

Mayor susceptibilidad a enfermedades

Un animal estresado es un animal con las defensas bajadas. El estrés térmico aumenta la susceptibilidad de los cerdos a enfermedades, lo que puede desencadenar problemas sanitarios en cadena dentro de la explotación.

Factores que agravan el estrés térmico en granjas

No todos los problemas vienen del termómetro. Hay varios factores dentro de la propia explotación que pueden empeorar la situación:

La genética es uno de ellos: la mayoría de las razas actuales son muy productivas en condiciones de termoneutralidad, pero muy sensibles al estrés por calor. En los últimos años han aumentado significativamente las bajas de cerdas en verano por este motivo. Las instalaciones también juegan un papel clave, pues muchas naves no han evolucionado al ritmo de las necesidades actuales en cuanto a climatización. Por último, el manejo: aunque el diseño sea adecuado, una gestión incorrecta de la ventilación en verano puede generar ambientes muy adversos para los animales.

La densidad de animales es otro factor determinante: a mayor número de cabezas por metro cuadrado, mayor producción de calor acumulado y más difícil resulta controlar la temperatura ambiental.

Cómo prevenir el estrés térmico porcino: medidas prácticas

La buena noticia es que el estrés térmico porcino se puede prevenir y mitigar. Estas son las principales palancas de actuación:

1. Mejorar la ventilación de la nave

Una ventilación correcta es la primera línea de defensa. Aumentar el flujo de aire reduce la temperatura percibida por el animal. Los sistemas de ventilación forzada o túnel son especialmente eficaces en climas cálidos.

2. Controlar la densidad animal

Reducir la densidad de animales en los corrales durante los meses más calurosos ayuda a disminuir la carga térmica acumulada en la nave.

3. Refrigeración activa

El uso de nebulizadores, aspersores o sistemas de refrigeración evaporativa puede reducir varios grados la temperatura interior de la nave. En cerdas reproductoras, mojar el lomo de forma directa también es una medida eficaz.

4. Adaptar la alimentación

En verano, las dietas deben formularse con mayor densidad de nutrientes para compensar la reducción del consumo voluntario de pienso. También conviene ajustar los horarios de alimentación a las horas más frescas del día.

5. Asegurar el acceso al agua

El consumo de agua aumenta significativamente con el calor. Hay que garantizar que los bebederos estén en perfecto estado y que el caudal sea suficiente para toda la piara.

6. Formación del personal

Un manejo inapropiado en verano por falta de información, por ejemplo en el momento de vacunar, trasladar o manipular animales, puede crear entornos muy adversos incluso cuando las instalaciones son adecuadas. Formar al equipo es una inversión que se traduce directamente en menos pérdidas.

El seguro de explotación porcina: una red de seguridad imprescindible

Aunque pongas en práctica todas las medidas preventivas, el riesgo nunca desaparece del todo. Una ola de calor extrema, un fallo en el sistema de ventilación o una incidencia sanitaria desencadenada por el estrés térmico pueden provocar pérdidas difíciles de asumir sin respaldo.

El seguro de explotación de ganado porcino es la herramienta que permite al ganadero afrontar esos imprevistos sin que comprometan la viabilidad de la granja. Las coberturas pueden incluir la muerte de animales por causa accidental, la mortalidad masiva por eventos extraordinarios, las pérdidas de producción asociadas, y los gastos derivados de medidas sanitarias obligatorias impuestas por la Administración.

En ACQ Seguros trabajamos con ganaderos porcinos para encontrar la cobertura que mejor se adapta a su tipo de explotación, su volumen de animales y su situación específica. Si quieres saber qué opciones tienes o revisar tu póliza actual, contáctanos sin compromiso: estaremos encantados de asesorarte.

Veronica ACQ5

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